Debido a la creciente demanda de aceite de palma los bosques donde viven los orangutanes se talan de manera indiscriminada, dejando a cientos de animales indefensos; la mayoría hembras.
Los bebés orangután guardan una relación muy estrecha con sus progenitoras durante los catorce primeros meses de vida. De ellas aprenden a encontrar comida, construir nidos y desarrollar otras útiles habilidades. En ocasiones, incluso, alimentan con su propia leche a sus crías hasta que estas han cumplido los tres años.
Se calcula que hay más de mil orangutanes huérfanos y desplazados en todo el mundo en sus lugares de origen, de acuerdo con los datos que manejan organizaciones como International Animal Rescue (Reino Unido) (IAR) o Borneo Orangutan Survival (Australia).
Madre adoptiva
El parque madrileño vivió una situación similar cuando Boo (05-07-2010) quedó huérfano a los ocho meses. Los cuidadores tuvieron que hacerse cargo de su crianza alimentándolo con biberón, aunque procuraron que no perdiera el vínculo con el resto de orangutanes. Y pudiera, así, compartir juegos y enseñanzas con el grupo.
Boo fue el primer orangután nacido en Madrid desde hacía más de 20 años. Su madre Pandu murió como consecuencia de una enfermedad crónica pulmonar.
A finales de 2011, no obstante, una de sus «tías», Kedua, perdió a la cría que esperaba y adoptó a Boo. De inmediato, comenzó entre ellos una relación materno-filial absolutamente natural.
En febrero de 2012, Surya, la otra hembra del grupo de orangutanes del Zoo de Madrid, trajo al mundo a otro varón, que crece de manera satisfactoria y «que se convertirá en el cómplice ideal de Boo en su camino para convertirse en un gran macho de orangután». Las crías de orangután seindependizan entre los 6 y 10 años.

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